Cuando la obsesión se pretende como un hecho solemne y se construye a partir de una mitología idealizada, puede ser confundida fácilmente con el amor; pero hacernos cargo (o no) de esa obsesión nos define como sujetos de acción o simples negadores. ¿Caciotone?, acciona desde el sonido.

Caciotone es una banda formada a partir de imágenes cotidianas, cargadas de una melancolía esperanzada por la poética clara y fácilmente interpretable, aunque dotada de una sensibilidad que se potencia en el carácter lo-fi de canciones atravesadas por el R&B y el pop de sintetizadores clásicos, máquinas de ritmo y vocoder.

Por supuesto, estas definiciones no implican la falta de una contemporaneidad que les permita asimilarse en los matices estéticos del indie y una coyunturalidad innegable capaz de lograr la identificación instantánea con el discurso artístico.

La banda, formada en el año 2019, acaba de lanzar el single “No lo voy a negar”, un ejercicio de autorreferencia planteado en el imaginario de una obsesión por sentirse cerca de alguien a través de la pantalla, y refleja el crecimiento artístico de un dúo que ha aprendido a conocerse en el estudio y sumar con éxito agentes externos al proceso de composición. Además del dúo original conformado por Octavio Suárez e Ignacio Vicente, el simple fue producido por Rodrigo Molina (Telescopios), Mezclado por Pablo Zanone y masterizado por Dani Pérez.

En definitiva, Caciotone juega con límites amplios, aunque demarcados por el formato canción, la sensibilidad melódica del pop-rock y el groove constante del neo soul, pero lo importante es que han logrado un sonido propio, una identidad musical y estilísticas con el que se sienten cómodos y con el que, sobre todas las cosas, son coherentes.

En un mundo en el que el establishment nos obliga a presenciar nuevas revoluciones estéticas, Caciotone no tiene nada que perder, pero tampoco nada que envidiar.