Son las cinco y tantos de la mañana y Charly me llama por teléfono: “nos vemos a las siete en Revolución para irnos, güey”, dice. Logro despertar tanto como esta ligera resaca me lo permite; la pasé de lujo ayer y, con seguridad, un tanto más este sábado en Puebla.

El frío es intenso, tanto que dos abrigos parecen poco. Algo de comida y dinero, entre otras cosas; todos saben qué se necesita para evitar contratiempos en el evento pero, sobre todo, para disfrutarlo.

Me encuentro al vato, tomamos el bus  y nos vamos. Casi tres horas de viaje y nos invitan un par de cervezas que me vienen de maravilla. Incluso, el traslado es entretenido porque rompe la rutina.

Hemos llegamos a Cholula a eso de las 11:00. Un ridículo incidente de logística nos impide ser testigos de las fugaces presentaciones de Charlie Rodd, Indios, Surfistas del Sistema, El Viaje de Seth y 424, a quienes solo les han otorgado alrededor de 20-30 minutos para darle.

Luego del ligero coraje, por fin entramos. Daniela Spalla está sobre el suelo del Escenario Catrina. La argentina está preciosa, pero lo que llama la atención, por mucho, es el vozarrón que se carga. Para ‘Costa Rica’, invita a Esteman -quien devolvió el gesto invitándola en el Escenario Cholula-. Recita  un homenaje para la Sonora Santanera y la cortan en la última canción, pues parece que el tiempo está un poco encima.

Enseguida, el Escenario Indio acapara la atención para ver a Lori Meyers. Los españoles regresan al país luego de tres años y el público mexicano les deja saber cuánto han esperado por volverlos a escuchar. Le toca, del otro lado, a Banda de Turistas para dejar un grato sabor de boca.

 

Así transcurre el día, entre tarima y tarima, ante la complicada decisión de priorizar las actuaciones o de conseguir el sitio ideal para echar buen desmadre.

Y si se trata de desmadre, Kakkmaddafakka sabe hacerlo. Los noruegos, bien enérgicos, demuestran porque se les espera tanto. Todos bailan al ritmo de ‘Neighbourhood’ y ‘Touching. Arriba, ellos despliegan una bandera con el nombre de la banda mientras es ondeada por Sebastian Emin, su tecladista. Se retuercen, se tiran al suelo, se quitan las playeras; están por todas partes. Poco más de media hora de euforia que termina con ‘Restless’ y ‘Forever Alone’; esta última, quizá, la canción triste más alegre que se pueda conocer.

 

@kakkmaddafakkaofficial hicieron brincar y bailar a todos en @catrinafestival ?: @charlsruuz

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He decidido concentrarme los escenarios principales aunque pude ver algo de Odisseo y Esteman en el Cholula. Además de ellos, Carlos Sadness, el propio Esteman y Little Jesus le dan una dimensión mayor a ese tablado, que es considerablemente más reducido en comparación con el Indio y Catrina.
Las caras más nuevas de la música proyectan lo mejor de una escena que no para de crecer. El arrastre que provocan, como su potencial, es evidente. No será extraño verlos como headliners de otros festivales en el futuro inmediato.

 

@odisseomx hizo vibrar a sus fans en el @catrinafestival ?: @charlsruuz

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SOJA con reggae y Camilo VII con lo suave de su música (y unos minutos de retraso) le ponen algo de calma a la situación. Los oriundos de Ciudad Satélite provocan a los más enamorados y a uno que otro vato dolido, quienes cantan con ganas cada canción.

 

Me sigo moviendo entre la gente mientras el sol se esconde por ratos, pero que cuando está encima, se siente bastante. Así, Love of Lesbian y Siddhartha toman parte de cada lado.

Los españoles y el mexicano la rompen. Lo primeros tocan ‘Cuando No Me Ves’ y no bajan la guardia. Son carismáticos y aman al país; lo dejan saber. El segundo es coreado en toda oportunidad con ‘Naufrago’, ‘Loco’, ‘Bacalar’ y ‘Tarde’. Presenta a la banda y está impresionado porque dice que es la primera vez que ha tocado frente a tantísima gente. Humildemente, agradece a su público.

 

@loveoflesbian presentes en @catrinafestival ?: @charlsruuz

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Ya cayó la noche y se siente el frío que, dicho sea de paso, cala duro. Pero, ¿saben? No importa. Albert Hammond Jr. por fin aparece. Intento llegar lo más cerca que puedo. El aun guitarrista de The Strokes es un frontman interesante; muy serio, pero da tremendo recital. ‘In Transit’, ‘Everyone Gets a Star’, ‘Back to the 101’ y algún nueva tema me vuelan la cabeza. Pequeños esbozos de parloteo en español para interactuar con el público. Con esa misma seriedad, termina su participación y me apuro para lo que sigue.

 

Debo aclarar que considero esta parte del festival como un momento para enmarcar. Desde su trinchera musical, son cuatro de las bandas más emblemáticas del rock en México. Parece que, inconscientemente, toda la asistencia piensa lo mismo y la audiencia se concentra, desde este momento, en el Indio y el Catrina.

 

@alberthammondjr en @catrinafestival ?: @charlsruuz

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Molotov aparece y me encabrona no poder verlos más de cerca. Cada canción logra que todos salten, griten y mienten madres; esos cuatro sujetos hacen que todos se quiten los tapujos y la decencia de la boca. No me imagino alguien que no la pase de lujo en estos momentos. ‘Chinga Tu Madre’, ‘Puto’, ‘Dance and Dense Denso’ ‘Amateur’ y ‘Más Vale Cholo’ rompen madre; en realidad, toda su participación. Por ahí, escucho la emoción de quien nunca había escuchado ‘Rapsoda y Bohemia’ en vivo.

 

Ahora en el Catrina, es momento de que Zoé haga lo suyo. Encuentro a mis acompañantes y ya no podemos adentrarnos más cerca del escenario; nos quedamos ahí hasta terminar el festival. Son veinte años de trayectoria, y nos ofrecen un recorrido sonoro desde lo más nuevo hasta lo más antaño. León Larregui y compañía se han convertido en la última gran banda en México.

 

@zoetheband tuvo una excelente presentación en el @catrinafestival ?: @charlsruuz

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Lo que sigue me eriza la piel. Caifanes no solo es un hito en nuestro país, sino que es de las bandas más importantes en la historia del rock latinoamericano. Suena ‘Los Dioses Ocultos’, ‘Viento’ y no paro de cantar. Me impresiona la calidad técnica de cada uno, pero Alfonso André me enamora, la verdad.

Más clásicos como ‘Perdí Mi Ojo de Venado’, ‘Miedo’ y ‘Aviéntame’ retumban. Saul Hernández agradece a la raza, como llama al público. ‘Mátenme Porque Me Muero’, ‘La Célula que Explota’ y ‘No Dejes Que’ suenan. Enseguida, al escenario suben Federico Fong en el bajo, y el hijo de uno de ellos en la guitarra para echar el palomazo.  Aunque de lejos, me siento afortunado de haberlos visto.

 

@caifanesmex rockeando en @catrinafestival ?: @charlsruuz

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Es Panteón Rococó quienes continúan. Nada que no se sepa: son un golpe de intensidad que se repuso luego de unos minutos en los que el sonido les jugó una mala pasada. Son un espectáculo que va desde lo suave con ‘La Rubia y el Demonio’ y ‘Vendedora de Caricias’, hasta lo duro con ‘La Carencia’ y ‘La Dosis Perfecta’; par de temas en los que Charly y yo decidimos entrarle al slam.

 

@rococopix puso el Ska y los poblanos el Slam en @catrinafestival ?: @charlsruuz

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No sé a quién se le ocurrió que sería buena idea cerrar con Caballo Dorado un festival que ha sido espectacular desde el inicio. El clásico baile del ‘Payaso del Rodeo’ ni el de ‘No Rompas Más’ funcionan ante la inminente salida del público una vez que empezaron a tocar. Ni modo, no todo puede ser perfecto.

 

Prefiero ignorar el último acto del evento. A pesar de ello, el frío y del resfriado que me empieza a aturdir, me quedo con un sábado rifado; el Festival Catrina lo valió.