Entre gritos, empujones y cervezas daba comienzo uno de los conciertos más esperados desde marzo de 2016. Tame Impala México, el cual se volvió más que un concierto: una odisea psicodélica a través de sonidos retumbantes pegajosos y bailables.

Clubz la banda telonera dio inicio al pre-baile que nos tenía preparado Kevin Parker. El dúo regio tocó cuando las luces se apagaron de una manera sorpresiva, en ese instante todos gritaron frenéticamente  en el fondo una lira de guitarra daba un sonido que anunciaba la llegada de los regios que sin emitir ninguna palabra dieron apertura a la noche ácida.

Clubz se sumergió en su ‘Rollo’ musical con canciones que hicieron brillar sus ‘Épocas’ en una noche que dejó a estos muchachos un gran sabor de boca al terminar su presentación: “Nosotros somos Clubz, los dejamos con Tame Impala”, comentaron los del norte  en ese momento el grito y el baile tomaron un impulso que llegó a los contornos del Palacio de los Deportes.

Terminó Clubz : el concierto quedó en un periodo de pausa en donde las personas empezaron a llegar por todos lados: pista, gradas y más. Todo mundo aprovechó la ocasión para tomarse fotos, compartir en Facebook , Twitter, Snapchat, Instragram el previo a la tocada de Impala.

Los ingenieros de audio de la banda salieron a preparar el escenario, visuales y demás herramientas que utilizaría el grupo. En una oportunidad el ingeniero encargado de los visuales jugó con ellos y mostró al centro del escenario luces verdes que formaban círculos que se convirtieron en donas psicodélicas que combinaban perfecto con la oscuridad y anunciaban la llegada de los australianos…

El público atento al escenario  tratando de captar la salida del grupo pero especialmente de Kevin Parker, en un santiamén el júbilo de las personas llegó: se observaba de lado derecho de la escena una melena parecida a la de un hippie; sí llegaba al recinto Kevin Parker y compañía lo hacían mientras sonaba el intro de Nangs. Los artistas tomaban sus instrumentos, saludaban a la multitud y se preparaban para explotar…

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Foto por: Amairani Gómez

El grupo tomó aire y soltó de golpe el sonido de ‘Let It Happen’, lo cual logró que todos saltaran de una manera sorprendente: se formaba una ola enorme de personas que alzaban el brazo, gritaban y cantaban sin cesar, sin importar los apachurrones, arrimones, salpicadas de cerveza o quizá de orines…

El concierto tornaba buen cauce pues, al terminar, sonó ‘Mind Mischief’,  ‘Music to Walk Home’, ‘Why Won’t  You Make Up Your Mind?’, ‘Why Won’t They Talk To Me?’,  temas que enloquecieron a los asistentes psicodélicos que flotaban entre los sintetizadores y visuales de la banda.

Llegó el momento de ensuciar el traje:

Fue ‘The Moment’ la canción que dio apertura a la inmensurable emoción que desbocaba la multitud al escuchar sus sonidos favoritos: ‘Elephant’, ‘The Less I Know The Better’,  ‘Eventually’,  ‘Yes I’m Changing’, ‘Alter Ego’, ‘Oscilly’, ‘It Is Not Meant to Be’, ‘Apocalypse Dreams’.

Por un instante pareció finalizar el concierto  los asistentes no paraban de gritar y aplaudir, la banda desapareció de la oscuridad pero las luces aún no se encendían. Todo mundo tenía esperanza a que regresaran porque no habían tocado la favorita de muchos y también la odiada de otros por ser “muy conocida”.

Al fin Kevin Parker retornó y complació a sus seguidores con ‘Feels Like We Only Go Backwards’ y ‘New Person, Same Old Mistakes’ que se cantó a unísono por parte de los fans que gritaban, saltaban, aplaudían, lloraban y expresaban su amor  a Kevin “Te amo güey”, eufórica comentaba una chica.

En fin, fue de los mejores conciertos que pudo haber en este año: por el simple hecho de que Parker aprecia al público mexicano: “Ufff,  ciudad de México, cuánto tiempo ¿tres años? Perdónenos”, exclamó el vocalista australiano que dejo un buen sabor de boca, un sabor ácido combinado con buena música.  

 

Fotos tomadas de FB por fans, gracias a Amairani Gómez y Joisse García