La oscuridad inundó el lugar, con almas extasiadas y agitadas.

Son los primeros días de octubre, las noches de la CDMX se han vuelto muy bochornosas gracias a la lluvia y el sol de las tardes. En el querido y ya conocido Foro IndieRocks! se presentaron, el músico británico, Frank Turner y su banda The Sleeping Souls.

 

Las personas comenzaron a llegar y se apiñarón cerca del escenario, algunas otras chelearon bajo la luz negra que el lugar ofrecía. Se escuchaban las charlas entrecruzadas de los asistentes mientras el ansia común vagaba por el ambiente.

 

Las luces se apagaron. Los gritos y silbidos invadieron el silencio, mientras los reflectores y luces de colores apuntaban hacia el escenario. Ahí enmedio estaba Andrés Canalla con su guitarra, acompañado de su tecladista. Tocaron algunas canciones tristonas las cuales eran coreadas por algunos asistentes. La participación del músico paso de manera amena entre risas y chistes. Al terminar su acto, se despidió agradeciendo la oportunidad.

 

Las luces purpuras regresaron para dar paso a las pláticas de espera.

 

Los minutos transcurrieron entre el abrumador y bochornoso barullo, con comentarios y silbidos. Una vez más las luces se apagaron y esta vez los gritos fueron ensordecedores. Hubo empujones y brincos… ¡ahí están! son las guitarras retumbaron en las paredes del foro. Las voces coreaban y enardecieron las vibraciones de la música.

 

Los violetas, verdes, rosas y azules de las luces jugueteaban con el humo que formaba un mágico el momento. Las canciones continuaron y los músicos saltaban y sudaban. 

 

Todos cantaban a pulmón tendido y bailaban como si el mañana no existiera, mientras la banda daban lo mejor de sí en el escenario, llenos de energía y una potencia tremenda. Pese a no haber llenado el lugar, la vibra era increíble.

 

Las canciones continuaron su curso, y mientras se acercaba el final, los asistentes parecían más vivos que nunca. Frank bajó hacia la valla que lo separaba del público y los abrazo. La agrupación, tocaba cada vez con más estridencia hasta que el vocalista salto en el mar de cuerpos. Arriba de la masa amorfa Frank era pasado de mano en mano para después ser bajado y seguir cantando.

El ímpetu mostrado por la banda fue impresionante, pues no solamente dejaron todo el talento; sino el alma entera en el show, terminando con un agradecimiento y jurando que no esperarían mucho para volver.

 

Así, el show terminó con una audiencia cansada, pero muy feliz y llena adrenalina.