Frank Zappa decía que hablar de música es como bailar arquitectura: no hay sentido en ello. Cuantos de nosotros hemos apelado y discutido sobre el valor que un determinado artista adquiere según su obra y su historia. En efecto, muchos de aquellos que se hacen llamar ‘melómanos’ suelen aferrarse a un ideal musical bajo el que creen (o creemos) que hay ciertos estándares con los que un género, compositor, intérprete y demás sobre sale por la calidad que según nuestra percepción, alejada del profesionalismo que un tema de esta estirpe debería otorgar, es la correcta.

El “buen gusto musical” siempre será un concepto ambiguo del que se hará bulla, y del que difícilmente se llegará a un término medio.  A pesar de ello, parece coherente pensar en que existen voces autorizadas para hablar de calidad y talento. Uno de ellos, sin el menor grado de duda, es Quincy Jones.

Hace unos días, en entrevista para The New York Magazine, el productor estadounidense declaró que The Beatles eran los peores músicos del mundo.

“Eran unos hijos de puta que no sabían tocar. Paul McCartney es el peor bajista que he escuchado jamás. ¿Y Ringo? No me hagas hablar de él”.

Jones, quien realizó los arreglos de la canción ‘Love is a Many Splendored Thing’ incluida en el álbum debut de Starr, se expresó acerca del baterista y de su técnica.

“Él trabajo más de tres horas en una parte de cuatro compases para mejorar la canción. No lo lograba, así que le propusimos ‘hombre, ¿por qué no te tomas una cerveza, comes algo y te relajas una hora y media?’.”

Durante ese lapso de tiempo, Quincy comentó que se puso en contacto con el baterista de jazz Ronnie Verrel, quien realizó el trabajo del ex Beatle en 15 minutos. “Hizo pedazos su trabajo”, añadió.

De la misma manera, también dio su opinión acerca de U2 y Michael Jackson. Sobre la banda irlandesa destacó que a pesar del cariño que siente por Bono, cree que hay demasiada presión encima ellos. Sobre el intérprete de ‘Beat It’, con quien ganó ocho Grammys (Thriller) de los 27 que laurean su carrera, develó que robó canciones.

“Odio decir esto publicamente, pero Michael robó muchas canciones”, para destacar que ‘Billie Jean’, tema que co produjeron, era similar a ‘State of Independence’ de Donna Summer. “Las notas no mientes. Era maquiavélico”, agregó.

La importancia de estas declaraciones radica, por supuesto, en el hecho de qué tanto puede afectar el legado de las obras. A pesar de ello, Quincy Jones aclaró que nunca tuvo problemas con alguna de sus producciones: “todas son grandes”, expresó.