La tradición de la ruptura es una exposición gratuita que esta en el zócalo de la Ciudad de México, a un costado de la Torre Latinoamericana.

Como ya se ha visto en diversas colaboraciones el museo SOUMAYA trae diversas explosiones de arte en el Atrio de San Francisco,en esta ocasión traen La tradición de la ruptura que a través de diez esculturas de siete artistas que van desde el Renacimiento hasta la Modernidad, entre Auguste Rodin y Salvador Dalí, la muestra da cuenta de la evolución estética que ha tenido el cuerpo humano

En la exposición analizan dos conceptos: La tradición y El Progreso. Son dos conceptos opuestos uno es estático y el otro es dinámico, puede ser que la tradición impida el progreso, pero en el arte estos conceptos estar relacionados, en el exposición a través de la representación de los cuerpos es unir estos dos conceptos

El recorrido inicia con el renacimiento integra los conocimientos del siglo XV que intenta conocer la naturaleza. con la primera pieza que es Tradición y progreso (1908), de Louis McClellan Potter, es la escultura de un Prometeo encadenado por robar el fuego a los dioses y otorgárselo a los hombres.

Después esta la  réplica del mármol Lacoonte y sus hijos, una de las esculturas más emblemáticas de la tradición grecolatina,que  hizo el Renacimiento del cuerpo humano con los estudios científicos bajo el pensamiento humanista

Después viene la primera ruptura con la padre de la escultura moderna Auguste Rodin que dice que  “Para ser arte no tenía que representar lo bello, sino lo verdadero” .Seguimos viendo cuerpos realistas pero más expresivos, los artistas ya no quieren representar lo bello sino más allá. Tal es el caso de Salvador Dalí que podemos ver formas surrealistas, representando los sueños y el mundo del inconsciente.

La exposición presenta piezas que son simples pero que marcaron su época, cada una te transmite algo diferente a pesar de que son basadas en el mismo concepto; el cuerpo

Además de las ya mencionadas podemos encontrar a el abstraccionista Henry Moore. Están además presentes las obras de Sarah Bernhardt y Marysole Wörner Baz, dos mujeres escultoras que atrajeron la mirada de los críticos por transgredir los discursos estéticos predominados por hombres.