Desde australia, Tash Sultana nos recuerda que la música puede salvar una vida

 

La primera vez que vi una foto de Tash Sultana fue a principios de otoño de 2017. No necesité escuchar ninguna nota para darme cuenta que me encontraba ante algo raro; una mezcla de frescura, actitud y pasión. La primera canción que escuché fue ‘Murder to the mind’, y con esta confirmé todo lo que una simple foto me transmitió, Natasha tiene una actitud sincrética entre el heavy metal y el reggae.

Sin embargo, la madurez musical en alguien de 23 años no es gratis; un episodio de psicosis por abuso de drogas y una consecuente rehabilitación a los 17 años fueron determinantes para que millones disfrutemos su música.

Desde el segundo semestre de 2016, la australiana ha tomado al mundo de la música por sorpresa, nadie esperaba que una chica con su guitarra, saxofón y todos los instrumentos que es capaz de tocar lograra impactar de tal manera a una generación influenciada por sonidos en los que la guitarra ya no es protagonista.

Y es que es imposible no emocionarse con la capacidad que tiene para transmitir con su música, ha logrado  montar un increíble show en vivo en el que ella toca todos los instrumentos con una habilidad digna de aplaudir, mientras que sus letras nos dejan entrar a lo más profundo de su ser, con un estilo de composición limpio y honesto. Tash Sultana es un ejemplo de pureza musical en una industria plagada de más de lo mismo.

Uno de sus primeros éxitos, ‘Notion’, es una balada rock  cuyo video casero, subido por ella hace unos dos años ya cuenta con 10 millones de reproducciones en YouTube, esta canción es una gran puerta de entrada al mundo de Sultana; melodías dulces, voz firme y armónica, excelente utilización de elementos electrónicos, gran tono de guitarra y sobre todo, la increíble habilidad de encajar todos estos elementos en un sonido accesible que atrapa a propios y extraños en el tiempo promedio de un single para la radio.

Una de las actitudes que más me llama la atención de Tash Sultana es el gran potencial que tiene para ser un estandarte del feminismo en una sociedad muchas veces confundida por la discrepancia y los juicios equívocos sobre este paradigma. ¿Lo mejor de todo esto? La cantante no se asume como una portavoz explícita del tema, su capacidad de empoderamiento está en sus letras, en su dominio del escenario, su música y en la seguridad que transmite al interactuar en entrevistas y con su estilo al vestir. Un feminismo orgánico, desinteresado, libre y sumamente fuerte que puede afectar a cualquier ser humano de forma positiva.

Sin embargo, parece que a  Tash lo anterior no le interesa, esa es la chispa de su persona, es lo que ha hecho que en menos de un año se encuentre en una gira mundial que ha tocado las fibras de millones.  Eso es lo que ella representa, un líder atípico, que transmite fuerza, valor y amabilidad sin ser vocal al respecto. Todo esto se puede resumir en como ella misma se describió hace unos meses en Argentina: “no soy una mujer, soy solo un ser humano”. Sultana representa el verdadero feminismo: inclusión y amor.

 

Regresando al aspecto musical, su primer álbum, titulado “Flow State” fue lanzado el 31 de agosto de 2018, con gran recibimiento en los charts, pero mejor aún, distintas giras con llenos totales que la han llevado a recorrer el mundo una y otra vez, con un show en vivo lleno de intensidad y virtuosismo.

Es hora de hablar de un tema crucial en su éxito; Tash Sultana es una de las mejores guitarristas de los últimos años, no sólo es capaz de componer con acordes coloridos y melodías que cualquier persona puede corear, también cuenta con un sonido blues crudo y melancólico que adorna cada uno de sus solos, es como si con cada nota tocada, contara su alocada historia, Sultana es un respiro para una generación que ha crecido sin guitar heroes serios, que sean capaces de entrar al mainstream sin perder su esencia.

Para entender el poder de Tash en la guitarra es necesario ver sus presentaciones en vivo, en donde se fusiona con su instrumento y nos lleva en un viaje sin fecha de retorno exacto, con solos memorables. Pero hablando de su trabajo de estudio, el mejor ejemplo de su maestría en las 6 cuerdas se encuentra en ‘Cigarettes’, corte de su primera producción discográfica en el que con acordes suaves y melodías impecables, la australiana pavimenta el camino para que, al rededor de la marca de los 3 minutos con 15 segundos, la canción evolucione a un ritmo más rápido que da inicio a un solo perfecto, y digo perfecto porque es capaz de envolver en unos segundos lo que representa Tash como guitarrista mientras a ti, como escucha, te deja una sensación de adrenalina y una sonrisa que sólo los grandes en la guitarra son capaces transmitir.

Foto tomada del Facebook oficial de Tash Sultana

Foto tomada del Facebook oficial de Tash Sultana

Siendo honestos, la carrera de Tash Sultana aún es muy joven como para intentar inferir qué le depara el destino en una industria que siempre está mutando, pero su frescura, honestidad y una actitud valiente, son indicadores de cómo esta joven prodigio aún tiene mucho que expresar a través de cualquier instrumento que decida levantar.