El segundo disco de The Drums fue más tormentoso de lo que parece

La historia reciente de la música alternativa no se entendería de la misma manera sin The Drums. El proyecto encabezado por Jonny Pierce cuenta con una discografía compuesta por cinco álbumes de estudio que lo colocan como uno de los compositores más relevantes de la escena indie-rock de los últimos diez años.

Por supuesto, el renombre del vocalista neoyorquino cobra mayor importancia con cada placa discográfica que ha lanzado, pero hubo una con la que el propio Pierce y compañía batallaron más de la cuenta: Portamento (2011). A casi nueve años de su lanzamiento, este disco sigue siendo tema de conversación no solo por albergar algunos de los más grandes éxitos de la banda, sino que además se desarrolló en medio de un complicado ambiente que influenció la intensa carga emocional del mismo material.

Jonny Pierce de The Drums tocando en Londres en julio de 2015. (Photo by Burak Cingi/Redferns)

Los tracks de este álbum y la turbulenta etapa de su desarrollo lo han convertido en un indispensable de la última década que, sin duda, ayudó a asentar las bases creativas de Pierce y The Drums para entregas venideras. Es por eso que vale la pena recordar su importancia.

¿Las segundas partes no son tan buenas? La banda sufrió con Portamento

Dentro de la industria musical (y del entretenimiento en general) existe un estigma cuyo ideal dicta que las segundas partes no son buenas en comparación con la primera entrega. Por supuesto, esta aseveración no siempre aplica y The Drums supo romper con dicha condición.

Jonny Pierce, acompañado por Jacob Graham, Adam Kessler y Connor Hanwick, lanzaron The Drums en 2010. Para su promoción, la banda eligió ‘Best Friend’, ‘Me & the Moon’, ‘Let’s Go Surfing’ y ‘Forever and Ever Amen’ como sencillos. Las melodías y ritmos minimalistas llenos de delay y reverb (efectos de eco) mezclados con la melancólica voz de Pierce, pronto se hicieron el sello característico de un grupo que rescataba las raíces más puras del post-punk para moldearlas con el indie-rock más vanguardista de la reciente época y un surf-rock quizá olvidado, pero siempre divertido.

La crítica especializada emitió su veredicto respecto al material, calificándolo generalmente con buenas reseñas. La revista británica NME incluso comparó a la banda con The Smiths, llamando a Pierce y compañía «la gran esperanza de 2010» gracias a su capacidad para «mostrar un huracán de vida dolorosa a través de guitarras con tintes pop, todo esto en medio una ola de artistas buscadores de unicornios« (o que líricamente eran más optimistas en su temática central, para ser más específicos).

Ese tipo de comparaciones significaron, como era de esperarse, que las aspiraciones y la expectativa sobre The Drums serían altas para el siguiente material. El conjunto neoyorquino decidió no demorar tanto en liberar su segundo álbum y para septiembre de 2011, Portamento ya se estaba distribuyendo.

Ahora, en un nuevo esfuerzo analítico, la crítica polarizó la opinión sobre la nueva entrega. Medios tradicionales como el periódico The Guardian asestarían una dura calificación al disco, ofreciendo dos estrellas sobre cinco bajo el argumento de que era repetitivo y los conflictos de la banda -en especial la salida del guitarrista Adam Kessler– habrían influido en la «poca» innovación de la composición.

De acuerdo con lo que recoge NME en una entrada de agosto de 2011 , el mismo Jonny Pierce había declarado que la banda estuvo a punto de separarse previo al lanzamiento del disco tras una fuerte discusión suscitada en junio de ese mismo año. El vocalista afirmaba entonces que, incluso después de sacar el disco, «The Drums no tenían una vida útil muy larga«.

Los conflictos subidos de tono, la salida de Kessler y algunas malas reseñas no evitaron que otros medios y los seguidores encontraran en esta segunda placa un compilado de tracks honestos. Medios estadounidenses como Pitchfork señalaron que la verdadera valía de Portamento radica en su expresión «sobre la vida real, el dolor y los placeres que acompañan al amor mientras todavía tienes un aliento fresco en los pulmones«. Por su parte, la NME le dio una revisión de tres estrellas y media sobre cinco, identificándolo como un ejercicio de «canalización de la autocompasión en un pop dulce y estridente«.

Detrás del álbum: crudeza, honestidad y otras curiosidades

«I want to buy you something, but I don’t have any money…»

Estribillo principal de ‘Money’

Las características notables de Portamento, más allá del ensamble musical, radican en la temática directa sobre las complicaciones de las relaciones amorosas e interpersonales, esto además de la concepción emocional que un individuo puede tener de sí mismo. La conexión que se genera con este álbum, en comparación con su antecesor, es más digerible por su lírica directa en la que no se utiliza tanta retórica, analogías u otras figuras intrincadas del lenguaje.

Si te has enamorado, tal vez experimentaste en algún momento esa sensación de no poder comprarle un regalo a tu pareja por la falta de dinero. O quizá, una repentina crisis existencial arruinó tu capacidad para enamorarte de alguien (como lo describe ‘I Don’t Know How to Love’). Estas situaciones descritas en el álbum, tan típicas y abrumadoras para una persona atormentada, tienen su fuerza en la minimalista pero efectiva fórmula de composición de Jonny Pierce, quien abiertamente ha detallado la crudeza emocional detrás de su inspiración.

Portada de Portamento

En una entrevista concedida a El País durante septiembre de 2011, el vocalista oriundo de Nueva York reveló que hasta ese año no había tenido la certeza para abrir su vida personal públicamente. «Huí de casa a los 18 años, pero hasta ahora no estuve preparado para hablar de ello con convicción», dijo Pierce al medio español. «Mis padres dirigen una iglesia pentecostal… [yo estaba] escolarizado en casa, no conocía nada fuera del pueblo… Temía arder en las llamas del infierno. Hasta ahora no he sabido en qué creo realmente y no es precisamente buscar la vida eterna«.

Durante el mismo diálogo, el vocalista especifica que la relación con sus padres es prácticamente nula y no estaba interesado en restablecer comunicación con ellos. Entonces, resulta interesante teorizar de donde proviene esa singular y poderosa carga emocional minimalista en Portamento: una banda que casi se desintegra, la salida de uno de sus miembros y la «liberación» personal de Pierce respecto a detallar su vida públicamente hasta ese año, todo eso en su conjunto pudo desembocar en un álbum melancólicamente poderoso.

Esa crudeza emocional y la honestidad de su lírica abren el disco con ‘Book of Revelations’, canción que Jonny describió para la NME como su epifanía sobre las creencias religiosas. «No estábamos listos para decir lo que decimos en este álbum. Tengo casi 30 años y me tomó mucho tiempo descubrir cómo me siento realmente sobre el cielo y el infierno. Finalmente llegué a esas conclusiones y ahora siento que puedo ser honesto sobre esas cosas«.

Incluso, ese acercamiento tan estrecho que el oyente establece escuchando a Pierce cantar, se complementa con la portada del disco. La pieza gráfica rescata una vieja fotografía del vocalista cuando era niño mientras estaba en alguna habitación de la casa de sus padres. El pequeño y rubio muchacho denota la ingenuidad de la niñez en su cara, misma en la que resaltan unos ojos rojos bastante inquietantes; un gesto demoniaco que contrasta con la cruz cristiana que yace sobre la cabeza del chico . A lado del infante, una mujer mayor posa notablemente alegre.

Un álbum para la posteridad

Tomando en cuenta lo anteriormente comentado, Portamento de The Drums significó el punto defintivo en el estilo que Pierce implementaría en sus posteriores producciones. Ese uso de un carácter autobiográfico y estrictamente personal se convirtió en «una regla no escrita» para el vocalista.

The Drums de 2010 es el único disco que carece de una portada que no tenga a Jonny Pierce como su protagonista. Por el contrario, en la imagen de Portamento vemos al vocalista recordando su religiosa, conservadora y abrumante infancia. A partir de ahí, el neoyorquino destinó el elemento gráfico de los discos para presentar algún elemento clave de su vida: en Encyclopedia (2014) aparecen él y su entrañable amigo Jacob Graham sentados en un sillón, en clara alusión sobre cómo la banda se ha ido haciendo más pequeña; en Abysmal Thoughts (2017) el novio de Pierce fue la imagen principal; con Brutalism (2019), Pierce toma el protagonsimo total con su solo rostro y ojos cerrados, dando paso a su etapa como único miembro de la banda.

Evidentemente, las líricas de sus últimos tres álbumes siguen manejando un estándar emocional de alto rango y mantienen la esencia personal de su principal creador. Esta naturaleza encantadora, abrumadora, estrepitosa, minimalista y melancólica terminó por asentarse realmente con la era de Portamento, un álbum indispensable de la música alternativa de los últimos diez años. El hijo prodigo, complicado y más anárquico de Jonny Pierce.